Creo que como docentes enfrentamos numerosos retos porque nuestra función profesional se limita a los espacios áulicos.
Los docentes somos ejecutores de proyectos y no se considera nuestra participación en la toma de decisiones, en los procesos de investigación, análisis, detección de problemáticas, innovación en soluciones, planeación y evaluación de proyectos educativos.
Sin embargo, aunque la función del docente quede limitada al aula, creo que tenemos la posibilidad de ser potencialmente CREATIVOS (buscar siempre formas nuevas y diferentes) en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en las relaciones interpersonales.
De acuerdo con nuestro ideal de hombre (que no necesariamente es el que se nos impone) podemos trabajar desde nuestro pequeño espacio y lograr pequeños cambios que se acerquen a este ideal.