El principal problema de las innovaciones, tiene que ver con la falta de un marco teórico. En la práctica docente se ha entendido que innovar es lo mismo que hacer algo diferente, algo original pero carente de sentido.
El responder a preguntas sobre ¿POR QUÉ? y ¿PARA QUÉ? se hace lo que se hace, nos lleva a reflexionar sobre nuestra práctica docente e innovación y por lo tanto nos vemos motivados para hacer investigación y planeación de la misma.
En el caso de México, conocí un caso en donde un profesor tenía un proyecto de innovación con la finalidad de mejorar o transformar las relaciones pedagógicas, el problema fue que no contaba con la infraestructura necesaria y suficiente, además de que el grupo de docentes que trabajaban con él, aunque se hacía trabajo colaborativo, no compartían los mismos principios filosóficos y pedagógicos que el proyecto requería.
Lo anterior nos invita a plantearnos que para que las innovaciones en la educación tengan éxito y trascendencia, éstas no pueden ser hechas por una sola persona, se requiere de apoyo institucional, financiero, de un trabajo colaborativo en donde todas las personas involucradas tengan conocimiento del sentido del proyecto y estén convencida
s de su participación y función durante el proceso de innovación.
s de su participación y función durante el proceso de innovación.
Las experiencias de innovación que se han dado en América Latina (de acuerdo con la lectura de Rosa Blanco y Graciela Messina) han sido intentos por transformar cualitativamente aspectos que afectan los procesos de formación, sin embargo no han podido trascender a otros niveles y contextos, porque ciertamente las innovaciones educativas dependen de aspectos políticos, sociales, filosóficos, epistemológicos y de las necesidades específicas de educación de cada institución, región y país.